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10 cosas que me hubiera gustado saber cuando estudiaba el doctorado

Actualizado: abr 16


Cuando entras a un programa de doctorado y te dispones a realizar la tesis, suele ocurrir que

hay ciertas habilidades, conocimientos, e incluso “leyes no escritas” que se dan por hecho y que están tan normalizadas que nadie te las explica nunca. Muchas veces las aprendes a base de equivocaciones, de imitar el comportamiento de algún compañero o compañera, o simplemente terminas el doctorado y nunca llegas a saber o comprender.


Teniendo en cuenta esto, en el post de hoy os queremos ofrecer un compilado de diez de esos tips, consejos, experiencias y aprendizajes que a nosotros nunca nos explicaron cuando estudiamos nuestro doctorado y que queremos transmitirte antes de que empieces un doctorado o ahora que ya lo estás cursando:


1. Ten paciencia (contigo mismo también)


El doctorado es un proceso lento, con muchos momentos positivos y otros más negativos. Con incertidumbres por un deadline a punto de vencer que no sabremos si alcanzaremos a cumplir, con deseos de abandonar todo por el rechazo de un artículo o por un experimento

que ha salido mal… para bien o para mal, la vida académica es así.


Por tanto, te conviene tener paciencia, saber gestionar los tiempos lentos de la universidad, así como afrontar los momentos de más tensión o decepción. Sin duda, tras ellos vendrán los momentos de alegría y buenas noticias.


2. El doctorado pasa muy rápido


Aunque pensemos que en esos tres, cuatro o cinco años que vamos a estar matriculados en un doctorado nos dará tiempo para hacer muchas cosas, finalmente ese tiempo pasa volando. Esto es importante para planificar todas las tareas que realizaremos durante esos años y que en las últimas etapas no nos llevemos sorpresas o nos veamos sobrepasados.


Por ejemplo, ¿sabías que entre el día en que enviamos un artículo científico a una revista y la fecha en que este es publicado, puede pasar un año?


Este tipo de conocimientos son fundamentales a la hora de realizar nuestra investigación.


3. Solo llegarás más rápido, pero acompañado llegarás más lejos


Esta conocida cita nos sirve para ilustrar la importancia que tiene el grupo de investigación y los compañeros con los que vamos a trabajar durante nuestro doctorado. Son personas que nos ayudarán a hacer más llevadero esos momentos más difíciles y críticos de nuestra investigación doctoral.


Además, nos permitirá compartir ideas, aprender nuevos conocimientos, obtener otros puntos de vista y hacer redes de contactos… actividades que son esenciales para el éxito de un doctorado, y que trabajando individualmente serán más complicadas de conseguir.


4. Si quieres continuar en el mundo académico, más te vale publicar


Es cierto que los directores de tesis nos “sugieren” o directamente exigen que publiquemos artículos científicos durante nuestro doctorado; pero no todo el mundo lo hace o tiene en cuenta esa sugerencia.


Sin duda, si quieres hacer una carrera académica y trabajar en la universidad tras el doctorado, tendrás que conciliar las tareas de docencia con las de investigación, inevitablemente. Y cuanto antes empieces a publicar artículos científicos, más ventaja tendrás para acceder a la profesión de académico o investigador.


5. Las tareas de gestión son inevitables


Además de las ya mencionadas actividades de docencia e investigación, una parte importante de las tareas que un investigador realiza son las de gestión. Por tanto, deberás aprender a realizarlas y tener en cuenta esto si quieres dedicarte al mundo académico.


Desde escribir proyectos de investigación hasta rellenar informes sobre tu desempeño o el funcionamiento de tu facultad o universidad; pasando por reuniones y consejos académicos interminables, revisar leyes y normativas nacionales, locales e institucionales, o cumplir ciertos protocolos indispensables en tu universidad. Y esto, probablemente lo empezarás a vivir

desde la misma etapa doctoral.


6. ¡Escribe, escribe, escribe!


La labor académica se centra fundamentalmente en la escritura: de informes, de artículos, de libros, de proyectos, de ponencias, de seminarios, de manuales, de clases… y aunque parezca paradójico, cuando uno llega a la etapa doctoral no siempre está tan familiarizado con la escritura, con sus distintos tipos, con la síntesis de ideas, con la claridad y el estilo

directo de redacción… por tanto, cuanto antes empieces a escribir, aunque nunca lo llegues a publicar o no sirva para nada; antes empezarás a adquirir estas habilidades básicas para el doctorado y la investigación.


7. Hay trabajo más allá de la universidad


A día de hoy, aún predomina la idea de que cuando uno entra a un doctorado lo hace para, obligatoriamente, trabajar en la universidad como académico o investigador posteriormente.


Esto no siempre es así, y cada vez ocurre más que se abren otros campos laborales para los doctores, a saber:


  • El departamento de I+D en una empresa.

  • Emprender y montar tu propia empresa especializada en el ámbito de tu doctorado.

  • Una spin-off que provee de conocimiento a otras empresas o universidades.

  • La labor consultora para clientes de tu ámbito de trabajo.

  • La docencia privada.

  • La función pública fuera de la universidad.

  • Entre otras.


8. Es importante aprender idiomas


El mundo académico desde hace tiempo que está hiperconectado. Los congresos internacionales, las investigaciones de otros países en relación con nuestra área de trabajo, o la predominancia del inglés en la escritura de artículos, nos obligan a estar familiarizados con el inglés o con otros idiomas en el doctorado.


Nos pidan o no un titulo de idiomas al entrar o al terminar el doctorado, tener ciertas nociones básicas de comprensión y escritura de otros idiomas nos facilitará el trabajo que

cotidianamente desarrollamos durante nuestra investigación doctoral.


9. El doctorado requiere de una serie de habilidades blandas esenciales


Pese a que entramos a un programa de doctorado con la idea de aprender e investigar sobre un tema muy concreto de la disciplina que estudiamos en la carrera o en el magíster; el doctorado requiere y nos obliga a aprender una serie de habilidades y competencias “no escritas” que tienen mucha relevancia a lo largo de nuestro proceso de estudio; la idea es que las aprendas para que esto facilite tu investigación, las principales son: trabajo en equipo, tolerancia a la frustración, liderazgo, capacidad de tomar decisiones, asunción de las responsabilidades, iniciativa, y capacidad de expresión escrita y oral.


10. El doctorado es una parte más de tu vida, y no al revés


Pese a que el doctorado puede llegar a ser una labor absorbente, estresante e intensa, no

debemos olvidar que el doctorado es un ámbito más de nuestra vida: no es el único ni tiene por qué ser el más relevante.


Es importante recordarnos a nosotros mismos que el tiempo de ocio, la familia, el trabajo (fuera del doctorado), las relaciones personales o la salud mental propia también son

parte de nuestra vida, y por tanto tenemos que cuidarlas y trabajar en ellas de la misma forma que hacemos con el doctorado.


Por otro lado, el doctorado no define quién eres como persona: cada uno es aquello que hace y dice con los demás en todos los terrenos, no solamente en el académico. Y esto es importante tenerlo en cuenta y recordarlo cuando más ahogados estemos durante el tiempo que lo cursemos.




Estos serían las diez cosas que nos hubiese gustado saber cuando estudiábamos el doctorado. Ojalá te sirvan a ti que lo vas a empezar pronto o que todavía estás cursándolo. ¿Hay alguna que nos hemos olvidado y consideras importante?


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