Cómo hacer la tesis mientras trabajas


Empecemos por reconocer que es natural querer tener un empleo. Por ello, en los últimos años es común ver que muchos jóvenes, aun sin terminar la universidad, están laborando, o bien, están buscando un trabajo; razón por la cual deben realizar esfuerzos mayores a la hora de cumplir con obligaciones académicas tan importantes como la de realizar su tesis de grado.

Ahora, también puede pasar que siendo profesionales estén cursando un estudio de postgrado, caso en los que tener compromisos laborales es aún más normal.

Lo anterior significa que estos tesistas tienen menos posibilidades de estar presentes en su institución universitaria, y esta circunstancia los lleva a desarrollar su trabajo de grado por fuera de la universidad, lo cual, por claras razones, hace que este proceso se vuelva mucho más complicado.

Algunas de las razones de tal dificultad son las siguientes:

  • No tienen a sus profesores cerca todo el tiempo, de manera que puedan ayudarlos frente a cualquier duda.

  • No tienen el mismo acceso a bases de datos o libros de información.

  • Han perdido el ritmo de estudio que esto requiere.

  • Las exigencias de un empleo reducen su tiempo para dedicarlo a la tesis.

Por lo tanto, si estás en dicha situación, no te preocupes, sabemos por lo que estás pasando y lo mal que te sientes, es por eso que queremos ayudarte con estos prácticos consejos, que de aplicarlos, pueden ayudarte mucho a que el proceso de hacer la tesis y trabajar al mismo tiempo, te resulte más sencillo.


1. Gestiona con tus jefes una flexibilidad en las cargas laborales

No tienes que dejar de trabajar, aunque esta sería la situación ideal. En ese sentido tal vez puedas negociar con tus jefes y pedirles que por un tiempo específico, que es el plazo que te pondrás para hacer tu trabajo, te den menos carga laboral, con el fin de que puedas tener más tiempo y energía para tu tesis.

Es importante que sepas que si haces esto debes cumplir responsablemente el acuerdo, porque de ello depende que mantengas tu trabajo. Es decir, que si acuerdas dos horas diarias durante un par de meses, por ejemplo, en ese tiempo debes tratar de finalizar o por lo menos, de avanzar lo más que puedas.

Quizá esto te suene imposible, puede que sea algo que no se obtiene tan fácilmente, lo que sí te aseguramos, es que si tienes un buen desempeño laboral y expones claramente tus razones, conseguirás ese tiempo libre que necesitas para tu trabajo de grado.


2. Organiza tu tiempo y dedica una hora diaria a leer y/o escribir

Ahora bien, el trabajo puede consumir todas tus energías y luego cuando quieres empezar a leer o escribir ya no tienes fuerza, estás cansado y en consecuencia no puedes pensar, por más que intentes realizar una determinada acción (leer o escribir) las ideas no llegan ni salen de tu cabeza.

En ese sentido, puedes establecer ese tiempo (una hora diaria) para emplearlo en cosas relacionadas con tu trabajo de grado.

Por ejemplo, en esa hora puedes leer un determinado número de documentos, según sea tu capacidad o velocidad al hacerlo; o también puedes escribir, según te sea posible.

Además puedes elegir corregir algo que te hayan solicitado, esclarecer dudas que tengas buscando información o asistir a una asesoría con tu tutor. Lo importante es que no pierdas la rutina de redactar tu tesis.

3. Determina una cantidad de páginas para leer o escribir al día

Si te pones una meta, por ejemplo, dos páginas por día, mejores serán los resultados al cumplirla cabalmente.

Lo normal es que en una hora puedas leer las partes más importantes de uno o dos documentos que te pueden servir de referente, la idea es que comprendas los textos y puedas tomar notas. Además, puedes redactar entre una o dos páginas de tu tesis.

4. Construye un cronograma de actividades y cúmplelo

En él debes plantear todos los pasos que vas a dar con fechas y plazos determinados.

Esto es importante porque al cumplir con esos plazos definitivamente podrás avanzar con tu trabajo.

Después de eso y dispuesta una cantidad de horas al día, lo que sigue es que lo cumplas. No eres el primero que lo haga, si otros pudieron, tú también.

El cronograma de actividades debe seguir el orden que te solicite tu programa o universidad. Si lo primero que te piden es, por ejemplo, el problema de investigación, entonces dedícate primero a ello, una vez lo haya visto tu asesor, aplica sus correcciones. Solo después de terminado este punto, pasa al siguiente, y así sucesivamente.

Organiza la estructura de tu trabajo, sea por capítulos o por apartados o ítems, y ve desarrollándolos según lo que hayas dispuesto, y por supuesto, cumple con las entregas.

5. Habla con tu asesor/a y comunícale tu situación para que puedan estar de acuerdo y trabajar en la misma sintonía

Así no tendrás problemas con atrasos o con incumplimientos de parte y parte. Te entenderá, en el mejor de los casos, y establecerán la dinámica que mejor les convenga según tu situación, tus temáticas y tus objetivos de investigación.

6. Utiliza tu tiempo libre en el trabajo para hacer avances en la tesis

Se trata de aprovechar al máximo el tiempo del que dispones, que es reducido. Por eso, puedes utilizar tus espacios “vacíos”, en los que no tengas que hacer ninguna actividad del trabajo, o tus ratos libres (como hora del almuerzo u otros) para avanzar en algo relacionado con tu tesis, ya sea escribir, leer, corregir, buscar fuentes, entre otros; todo eso que antes se te ha recomendado.

Este tiempo libre también incluye fines de semana y días festivos, en los que si bien no necesitas trabajar todo el día porque están destinados al descanso, puedes sentarte una hora al día y hacer algún adelanto. Te conviene de todas formas no abusar de eso, porque puede ser contraproducente.


7. Organiza la lectura y búsqueda de información

Luego de ello puedes empezar la búsqueda de esa base de información que sostenga tu trabajo y te ayude a realizarlo, te aclare dudas, te revele ideas; es un proceso un tanto demorado pero sumamente importante.

Como se trata de que tienes menos tiempo para hacerlo, una sugerencia es tener una libreta de apuntes donde anotes tus conclusiones y los aspectos más relevantes que encuentres en cada cosa que leas.

Esto, a la hora de escribir es bastante útil, porque cuando vayas a citar ya en el documento como tal, ahorrarás tiempo y esfuerzo buscando en las bases de datos las fuentes para su correcta citación, pues tendrás anotado previamente todo lo que pondrás a manera de cita (con su paginación, nombre del autor, título del documento).

Esta libreta debe acompañarte a donde vayas diariamente, incluso a tu lugar de trabajo.

8. Aplica las correcciones que tu asesor te haga con celeridad

No pierdas tiempo, tras cada corrección ponte con celeridad y prontitud a mejorar para que no te estanques en ninguna parte del proceso, sino que este pueda fluir y así terminarlo más rápido.

Es común que después de unas correcciones el tesista se bloqueé porque siente que al dedicar tanto tiempo y energías en eso no puede ser posible que tenga errores, cuida que eso no te pase.

Debes entender que esto es parte natural del proceso y que en su mayoría, las anotaciones de tu profesor implican la mejora de tu trabajo. Así que no te desmotives, recuerda que tienes poco tiempo y no puedes darte el lujo de ponerle trabas al proceso.

Es verdad que es un esfuerzo mayor que el que realiza quien no trabaja, pero si quieres graduarte y a la vez conservar tu trabajo, debes pagar el precio con un esfuerzo doblegado. Piensa que tendrás las recompensas.

9. Puedes elegir temáticas de estudio que estén relacionadas con lo que haces en tu trabajo

Esto también sería bastante útil si lo sabes aprovechar. Recurrir a una temática relacionada con tu actividad laboral te permite tener una observación directa y un mayor acercamiento a la misma.

Además, puedes tener más información y mayores posibilidades de aclarar dudas, y compartirás el espacio laboral diariamente con personas (compañeros de trabajo) que tal vez tengan más experiencia en esa temática y puedan ayudarte.

En definitiva, aprenderías frecuentemente a partir de su puesta en práctica. Así, pasar a la escritura y materialización de los resultados hallados mediante la investigación puede ser más fácil.

10. No te preocupes por aspectos que aunque son muy importantes no competen expresamente al contenido de tu tesis

Nos referimos a que una vez hayas terminado con el contenido de tu tesis (objetivos, problema, introducción, metodología, etc.), busques el apoyo de expertos que puedan ayudarte en aspectos como la aplicación de las populares normas APA, si este es tu caso (puede ser VANCOUVER, ICONTEC) y con darle un perfecto estilo y un cumplimiento de reglas ortotipográficas a tu trabajo.

Finalmente, recuerda que si estás en esta situación eres una persona valiente que asume retos, así que no desfallezcas, tú conseguirás terminar tu tesis.


Autora: Carolina Cabarcas Ortega, profesional en Lingüística y Literatura, correctora de estilo en UVR correctores de textos.


 

 

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