• Yeimi Cardozo

Tips para hacer trabajo de campo en una investigación cualitativa

A la hora de hacer una investigación cualitativa, uno de los temas clave es la inmersión en el campo, por esa razón es importante que sepas cómo hacer tu primer acercamiento al ambiente que has elegido, y que identifiques cuáles serán los asuntos iniciales por definir. Lo primero que debes recordar, antes de hacer el primer contacto con el grupo o el lugar, son tus objetivos y preguntas de investigación, si los tienes claros, será sencillo que evalúes la conveniencia de ese ambiente para continuar con el estudio.


Ahora bien, para saber si has tomado la decisión correcta, pregúntate si las personas, la institución, la situación, o cualquiera que sea el objeto a observar, te ayudarán a solucionar dichas preguntas o a comprobar tus hipótesis. Analiza si allí será posible recolectar los datos y cuánto tiempo te tomará esa tarea.


Si las respuestas son afirmativas, podrás estar tranquilo y prepararte para los siguientes pasos, pero si no lo son, no te preocupes, recuerda que el enfoque cualitativo implica cambios, usualmente el proceso de investigación te orienta y obliga a tomar nuevas decisiones.


Muchos tesistas le temen al contacto con el ambiente, por eso te daremos unos consejos para que sean productivos tanto tu primer encuentro como el proceso que le sigue, con base en lo dicho por Hernández, Fernández y Baptista (2014):


1. Siempre sé amable, empático y honesto.

2. Identifica a la(s) persona(s) que te darán la entrada al contexto (un rector en un

colegio, un jefe de área en una empresa o el líder de una comunidad) y dialoga

con ella(s).

3. Explícales en qué consiste tu proyecto, cuál es su papel en él, cuánto tiempo

durará, cómo se van a beneficiar y qué pasará con los resultados de este.

4. Demuestra interés por la comunidad que has elegido.

5. No olvides estar dispuesto a escuchar, ten en cuenta todas las opiniones.


"Cuando estés allí, observa lo que ocurre y regístralo, puede que incluso un detalle, aparentemente poco significativo, se convierta en una luz capaz de guiarte hacia una visión más precisa del fenómeno. Mientras observas e interactúas con las personas, siempre ten presente que un investigador no es un observador externo, por el contrario, quien investiga trata de entender a las personas y de adquirir un punto de vista interno que le permita ver qué ocurre en ese ambiente, para luego tomar distancia y hacer el respectivo análisis" (Hernández et al., 2014, p. 368).


En este caso, la mejor herramienta para elaborar las descripciones del contexto, clasificar información y hacer aproximaciones teóricas sobre lo observado, es el diario de campo.


En él se registran anotaciones de varios tipos, según Hernández et al. (2014, pp. 371-372):


  • Descriptivas: registra únicamente lo que estás viendo o escuchando en el ambiente elegido.

  • Interpretativas: haz comentarios o interpretaciones sobre los hechos registrados (una sesión de clase, emociones que surgieron en una conversación, un proceso de trabajo en una empresa, etcétera).

  • Temáticas: elige categorías, conceptos o teorías que puedan relacionarse con lo experimentado en el trabajo de campo y que sirvan como punto de partida para posteriores análisis.

  • Personales: allí podrás escribir qué has aprendido y sentido a lo largo del proceso.


Además, ten en cuenta que el proceso de inmersión en el campo es progresivo e implica partir de lo general hacia lo particular. Por ejemplo, si un tesista está interesado en investigar algún conflicto que tenga lugar en un país, primero identificará la zona en la que este se presenta, luego encontrará un caso, puede ser una familia o un sindicato, y podrá reconocer personas y hechos concretos que le ayudarán a analizarlo y comprenderlo.


Es así como vas a darle un camino a tus anotaciones, se trata de una especie de muñeca rusa: de las observaciones generales irás hasta el corazón del fenómeno.


Algo similar ocurre a la hora de elegir la muestra inicial de tu investigación, el paso siguiente:


"En una investigación de este tipo no se pretende generalizar, sino comprender, por eso el tamaño de una muestra puede variar según cada caso" (Hernández et al., 2014, p. 384). Sin embargo, en la medida de lo posible procura elegir una muestra que considere los casos suficientes, y que sea manejable a la hora de hacer el estudio de los datos.


Si vas a analizar las reacciones del personal de un hospital cuando mueren los pacientes, podrías elegir un área en especial (pediatría, oncología, urgencias), y así te irás acercando a una muestra, por ejemplo, de 10 a 15 personas entre enfermeros y médicos.


Aquí te dejamos algunas preguntas que pueden ser útiles a la hora de elegirla:


  • ¿Cuántos casos puedo manejar? (piensa en el tiempo, en la recolección y en el examen de los datos).

  • ¿Los casos que estoy considerando me ayudarán a entender el fenómeno?

  • ¿Con esta muestra podré dar respuesta a mis preguntas de investigación o comprobar las hipótesis?


Asimismo, pensar en la muestra exige contemplar unidades de análisis, tal como lo expuso Hernández et al. (2014). Imagina que vas a investigar sobre la avalancha de Armero en Colombia, para hacerlo podrías tener dos unidades: la documentación histórica hecha sobre el suceso (libros, artículos periodísticos, entrevistas), y el testimonio que algunos sobrevivientes puedan brindarte; en cada una elegirás una muestra según lo recomendado.


También recuerda que puede haber distintos tipos de muestra, Hernández et al. (2014, pp. 387- 388) recolectaron algunas de ellas, a saber:

1. Las muestras de expertos (cuando sea necesario el punto de vista de un experto en una materia para contribuir a las hipótesis de tu investigación).

2. Las de casos tipo (se seleccionan grupos específicos, por ejemplo, un grupo de jóvenes de 18 a 20 años que utiliza Instagram y otro que usa Twitter, para entender valores de ese grupo social e identificarlos y diferenciarlos).

3. Las muestras homogéneas (se seleccionan grupos que comparten algún rasgo, para ello se crea un perfil: trabajadores informales, cabeza de hogar, que lleven más de cinco años en labores de este tipo), entre otras.


Por último, no olvides sacar el máximo provecho de tu experiencia en el trabajo de campo,

si has elegido un tema que te gusta, seguro lo disfrutarás.


Referencia


Hernández, R.; Fernández, C.; Baptista, P. (2014) Metodología de la investigación. Sexta

edición. México, D.F.: McGraw-Hill.

 

 

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