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Me han rechazado mi primer artículo, ¿qué puedo hacer ahora?

En colaboración con Enrique Baleriola

Doctor en Psicología Social


Antes o después, tenía que pasar. Hace unas semanas o meses enviaste muy ilusionado tu primer artículo científico a una revista, y recientemente te ha llegado el tan temido correo electrónico con un asunto similar a este “decisión del editor sobre su manuscrito en la revista XXXX”. Lo abres inundado entre emociones de sorpresa, esperanza, alegría, temor y… resulta que ha sido rechazado. Lo más probable es que hayas pasado por diferentes etapas: desde la negación a la desmotivación, pasando por la tristeza, el “yo no valgo para esto” o atribuir al editor o a la mala suerte esta decisión.


Si la situación anterior te es familiar, este post es para ti. A continuación te ofrecemos una serie de consejos basados en nuestra experiencia de primera mano para actuar tras recibir el tan temido correo de rechazo y cómo mejorar tu artículo para que tengas más posibilidades de que sea aceptado en el futuro. Vamos allá:


I.


Lo primero que debes saber es que no vale de nada lamentarse. Sea cierto o no que has tenido mala suerte, que le caes mal al editor de la revista, que hayan hecho una evaluación muy superficial o muy dura de tu artículo… en cualquier caso, ya ha sido rechazado, y casi nunca se puede apelar sobre esto. Por tanto, deja de quejarte y buscar la causa del rechazo. Mejor ponte manos a la obra cuanto antes para que el artículo pueda ser enviado a otra revista y mejorarlo.


II.


Lo segundo que debes hacer es reconocer que siempre estamos aprendiendo, sobre todo cuando se trata de los primeros artículos que enviamos a una revista: siempre hay aspectos por mejorar, siempre podríamos haber sido más claros en la escritura, siempre podríamos haber añadido una idea o una referencia más, siempre podríamos haber sido más precisos en los análisis. Por tanto, hay que tomar equilibrio entre estar siempre mejorando y perfeccionando nuestro artículo (si no, nunca lo acabarás enviando) y enrocarse en no hacer ningún cambio porque creemos que nuestro artículo es perfecto tal y como lo escribimos la primera vez y no necesita que movamos ni un ápice de lo escrito.


III.


Esto nos lleva al siguiente punto: para alcanzar ese equilibrio, debes entender que los comentarios de los revisores respecto al rechazo no son algo personal contra ti (de hecho, en un proceso de revisión por "par ciego" no saben quién eres, ¡no te conocen!), sino que consisten en una serie de comentarios a modo de feedback para la mejora del artículo. Esto no te descalifica como investigador, ni mucho menos mejor o peor persona. Los comentarios son una oportunidad para dialogar con personas de otras partes del mundo con las que de otro modo, muy difícilmente conseguirías conversar sobre la temática de investigación que os une y en la que sois expertos. Ese feedback que te entregan solo tiene el propósito de mejorar y hacer más claro, entendible y conciso tu artículo. Y esta labor de conversación con un par anónimo la agradecerás enormemente cuando tu artículo sea aceptado en otra revista gracias a los comentarios que te proporcionaron.


IV.


Por tanto, nuestra sugerencia es que tomes todos los comentarios recibidos y los introduzcas en una tabla de Word: establece una columna con cada comentario y otra columna para tus respuestas, observaciones y aclaraciones. Algo como esto:



Como puedes ver, la tabla de comentarios te servirá para razonar contigo mismo (o con los otros autores de tu artículo) a cerca de cómo afrontar los comentarios recibidos.


En ocasiones puede ocurrir que no estemos de acuerdo (o al menos totalmente) con los comentarios, como en el caso del comentario 4. Y es que los evaluadores juzgan nuestro trabajo por lo que escribimos en el artículo, pero no saben nada sobre las decisiones que tomamos si no lo aclaramos en el artículo.


Por tanto, una tabla como la anterior puede servirte para aprender qué aspectos son urgentes e incuestionables de modificar (comentarios 1 y 2), en cuáles no debemos hacer nada (comentario 3), y cuáles son discutibles y matizables (comentario 4). A fin de cuentas, el artículo es nuestro y somos nosotros los que debemos tomar las decisiones sobre las modificaciones (y también somos los responsables finales).


V.


Una vez tengas la tabla hecha, será mucho más fácil y realista acercarte al artículo para introducir los cambios: ya sabrás qué debes cambiar y qué no; ya te habrás aprendido qué aspectos de tu escritura debes mejorar y cómo hacerlo. Sin duda, esto implica que en el momento de hacer las modificaciones serás un investigador con más experiencia y con nuevos aprendizajes. Consecuentemente, estarás en otra posición a la hora de reescribir tu artículo y en el futuro cuando escribas nuevos manuscritos. De este modo, ampliarás las posibilidades de que sea aceptado en otra revista.


Una recomendación importante en este proceso, es que vayas poco a poco, introduciendo los comentarios señalados, atendiendo con cautela a las modificaciones. Por ejemplo, si te piden aclarar las conclusiones, no escribas un nuevo párrafo descontextualizado con el texto inmediatamente anterior e inmediatamente posterior: tal vez tu manuscrito ya tenga algunas frases desde las que arrancar esa aclaración que te piden, sin que parezca que estás añadiendo un “parche” tan solo por hacer lo que te pide el revisor. De hecho, cuando ocurre esto, lo más probable es que tu manuscrito en lugar de arreglarse, quede mucho peor y menos comprensible. Por tanto, andar despacio pensando sobre cómo añadir las nuevas ideas, cuáles otras se eliminan, y qué hacemos con el contenido que no modificamos, es crucial.

Esperemos que esta información te sirva para mejorar los primeros rechazos de tus manuscritos. Recuerda: nadie nace aprendido, todos hemos pasado por estos procesos… ¡y seguiremos pasando por ello! Pero poco a poco y con el aprendizaje de los revisores pares, también irán llegando las buenas noticias de tus artículos publicados.



Para finalizar, te invitamos a que apliques plenamente los consejos que aparecen en nuestro e-book: "Manual del tesista" para que termines tu tesis en tiempo récord y con alta calidad, luego contáctanos, somos expertos en corrección de estilo para tesis y aplicación de Normas APA, Vancouver, Chicago, MLA, IEEE, Icontec u otra.



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